El sueño puede definirse como un estado fisiológico reversible caracterizado por una disminución del nivel de consciencia, acompañado de un enlentecimiento de la actividad sensorial y motora frente a estímulos externos.
El sueño puede definirse como un estado fisiológico reversible caracterizado por una disminución del nivel de consciencia, acompañado de un enlentecimiento de la actividad sensorial y motora frente a estímulos externos.
La diabetes es una enfermedad crónica que requiere un abordaje integral, donde la alimentación, el tratamiento farmacológico y la actividad física son pilares fundamentales del tratamiento.
El sueño es esencial para la salud y el bienestar general, ya que influye en una amplia variedad de procesos fisiológicos y cognitivos.
El síndrome del ovario poliquístico (SOP) es una condición de salud de tipo endocrino y reproductivo que afecta al 10% de las mujeres en edad reproductiva en el mundo (1).
Si bien no se considera al sistema respiratorio como un órgano diana de las complicaciones tardías de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2), hay buenas razones para creer que las mismas alteraciones histológicas y fisiológicas que propician la aparición de complicaciones tardías en otras localizaciones como la retina, el riñón o el sistema cardiovascular se reproducen también en al parénquima pulmonar. Pero, además, en los últimos años, crece la evidencia que respalda que la DM2 contribuye también al desarrollo de trastornos respiratorios del sueño.
Cada vez hay más evidencia sobre la importancia de las horas y calidad del sueño para un mejor estado de salud en la población general.