Durante muchos años, la diabetes tipo 1 (DT1) se ha entendido, en la práctica clínica, como una enfermedad que comenzaba cuando se cumplían los criterios diagnósticos mediante pruebas analíticas.
Durante muchos años, la diabetes tipo 1 (DT1) se ha entendido, en la práctica clínica, como una enfermedad que comenzaba cuando se cumplían los criterios diagnósticos mediante pruebas analíticas.
Durante décadas, el control de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se ha centrado casi exclusivamente en un único parámetro: la hemoglobina glicada o HbA1c.
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica no transmisible, de larga duración y progresión lenta, aunque habitualmente sin cura definitiva.
Cuando una persona con diabetes tipo 1 usa sensores de glucosa o bombas de insulina, la piel deja de ser solo una superficie y pasa a ser una parte activa del tratamiento.
En los últimos veinte años, el tratamiento de la diabetes tipo 1 (DM1) en la edad pediátrica ha experimentado una transformación sustancial.
La diabetes mellitus (DM) representa una de las enfermedades crónicas no transmisibles de mayor prevalencia mundial.
El pie diabético continúa siendo una de las complicaciones más frecuentes y graves en personas con diabetes.
Empezaré con una pregunta, ¿conocen a alguna persona con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) con exceso de peso que no consigue reducirlo a pesar de múltiples intentos y que necesita dosis altas de insulina para controlar la glucosa?
El tratamiento de la diabetes implica mucho más que la simple administración de un fármaco.
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es la principal causa de enfermedad renal crónica (ERC) a nivel mundial.