La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad metabólica causada por la destrucción autoinmunitaria de las células β productoras de insulina.
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad metabólica causada por la destrucción autoinmunitaria de las células β productoras de insulina.
Las nuevas insulinas y en particular el desarrollo de las cada vez mejores bombas de insulina con sistemas automáticos de liberación de insulina han supuesto un avance muy importante en el tratamiento de la diabetes tipo 1, pero, aun así, obtener un adecuado control de la enfermedad sigue siendo altamente demandante y difícil para una amplia mayoría de pacientes.
La obesidad es uno de los motivos de consulta más frecuentes en nuestro país en los Servicios de Pediatría, tanto en Atención Primaria como en Atención Hospitalaria, así como de derivación para valoración especializada en las consultas de Endocrinología Pediátrica.
En la actualidad, la gran mayoría de los productos alimenticios que consumimos presentan algún grado de procesamiento.
El término cannabis se usa para denominar una conocida planta, o una preparación a partir de esta que consumida de distintas maneras, especialmente fumada, tiene propiedades estupefacientes o terapéuticas.
Tras años de buscar una forma de medir el control glucémico en diabetes mellitus se aceptó que la hemoglobina glicada (HbA1c) era el patrón oro para esta medición.
Películas y cómics de superhéroes nos han enseñado desde pequeños el poder de hacerse invisible. Un artículo publicado este año muestra por primera vez como este sueño podría convertirse en realidad para los islotes pancreáticos antes de ser trasplantados.
El oxígeno es un elemento vital para la vida. Sin él, nuestras células no pueden obtener la energía necesaria para funcionar y, en última instancia, ante su ausencia morirían.
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una de las enfermedades con mayor impacto sociosanitario a nivel mundial, no sólo por su alta prevalencia, sino también por las complicaciones crónicas que produce y por su elevada tasa de mortalidad.
La mejora de la exactitud de los monitores continuos de glucosa ha sido el gran impulsor del desarrollo tecnológico en diabetes tipo 1, permitiendo avanzar hacia la automatización de las complejas decisiones que su gestión conlleva.