La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica con un manejo complicado y exigente que asocia una importante carga para los pacientes, especialmente cuando el plan de tratamiento debe incluir la insulina.
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica con un manejo complicado y exigente que asocia una importante carga para los pacientes, especialmente cuando el plan de tratamiento debe incluir la insulina.
Vivir con diabetes tipo 2 implica tomar decisiones sobre diferentes cuestiones del día a día y muchas de estas están relacionadas con la alimentación.
En los últimos años, la monitorización continua de glucosa y los sistemas híbridos de asa cerrada (SHAC) han transformado el manejo de la diabetes, mejorando el control glucémico, reduciendo la carga de decisiones diarias y aumentando la calidad de vida de muchas personas con diabetes.
La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en el mundo.
El embarazo es un momento de alegría y expectativas para muchas mujeres, pero para aquellas que viven con diabetes, puede ser una experiencia desafiante que requiere un manejo cuidadoso de la glucosa en sangre para garantizar la salud tanto de la madre como del bebé.
En las últimas décadas el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) ha ido evolucionando de manera significativa y paralelamente a la transformación digital del siglo XXI, incorporando en su arsenal terapéutico nuevas insulinas con perfiles más fisiológicos y avances tecnológicos en los dispositivos de administración de insulina subcutánea.
El uso generalizado de la monitorización continua de glucosa (MCG) ha supuesto un gran avance en el control glucémico de las personas con diabetes tipo 1 (DM1).
La monitorización continua de glucosa (MCG) es un avance tecnológico excelente que ha supuesto una mejora importante en el tratamiento y en la calidad de vida de las personas con diabetes mellitus (DM).
La monitorización continua de glucosa (MCG) permite conocer los valores de glucosa de manera continua y su tendencia durante las 24 horas del día mediante un sensor insertado en el cuerpo que envía la información a un lector externo.