Las apps evolucionarán hacia la proactividad, dejarán de ser solamente receptoras de información y pasarán a ser herramientas que ofrecen información y sugerencias personalizadas al usuario.
Las apps evolucionarán hacia la proactividad, dejarán de ser solamente receptoras de información y pasarán a ser herramientas que ofrecen información y sugerencias personalizadas al usuario.
Transformar la relación médico-paciente analógica a una relación médico-paciente digital no es tarea simple. Para afrontar los nuevos modelos de relación humana, nuestros sistemas sanitarios deben mejorar (y mucho) en las aplicaciones y herramientas disponibles.
El síndrome del ovario poliquístico (SOP) es una patología de índole endocrino-reproductivo, cuya prevalencia ronda del 7 al 13% de las mujeres en edad fértil en diferentes poblaciones a nivel mundial, cifras pandémicas similares a entidades como la diabetes mellitus tipo 2
¿Por qué de la mujer con diabetes y no en la diabetes?
Porque desde hace 30 años sabemos que la mujer con diabetes tiene un riesgo de eventos isquémicos cardiacos 4 a 5 veces mayor respecto a la mujer sin diabetes, mientras que en el varón este riesgo es aproximadamente de 2 veces.
La COVID-19 está causada por el coronavirus SARS-CoV-2 y se caracteriza por una presentación clínica variable que va desde formas asintomáticas o un cuadro respiratorio banal, hasta afectación pulmonar muy grave con daño multiorgánico y, en alrededor del 1% de casos, la muerte.
Se han definido factores clásicos como la edad, el sexo, el tabaquismo, el colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL, la presión arterial (HTA) y la diabetes mellitus (DM). Existen otros factores de riesgo no clásicos (historia familiar, obesidad, distribución de la grasa, nivel de triglicéridos, estrés, nivel socioeconómico y la calidad del sueño) que pueden servir para modular el riesgo individual.
Cuando sufrimos cualquier enfermedad siempre hacemos la misma pregunta: ¿Nos curaremos? Y también la hacemos –por supuesto- cuando nos diagnostican de diabetes tipo 1. Y creo que es oportuno, de cuando en cuando, intentar esclarecer donde estamos. ¿Hemos avanzado en la posible curación de esta enfermedad?
La obesidad representa un importante problema de salud pública con grandes implicaciones en el gasto sanitario, se estima que el 35% de los varones y 40% de las mujeres tienen obesidad en EE UU. Diferentes proyecciones predicen que, en el año 2030, alrededor de un billón de personas serán obesas, es decir, aproximadamente un 20% de la población mundial.
La obesidad está asociada con un mayor riesgo de desarrollar Síndrome Metabólico (SM), Diabetes Mellitus Tipo 2 (DM2), enfermedades cardiovasculares (ECV), entre otras condiciones crónicas, conllevando también una probabilidad aumentada de muertes prematuras e incremento de la mortalidad general.
Cuando hablamos de enfermedad cardiovascular, nos referimos a episodios vasculares ateroscleróticos como el síndrome coronario agudo (SCA), la cardiopatía isquémica crónica establecida, incluyendo el infarto agudo de miocardio (IAM), la angina estable e inestable y la revascularización coronaria, el accidente cerebro vascular (ACV) isquémico, el accidente isquémico transitorio y la enfermedad arterial periférica (AP).