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Retos y oportunidades de la SED en el siglo XXI

Dr. Dídac Mauricio.
Presidente de la Sociedad Española de Diabetes (SED).
Servicio de Endocrinología y Nutrición, Hospital de la Santa Creu i Sant Pau.
CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM).
Facultad de Medicina, Universidad de Vic – Universidad Central de Catalunya.
Jul 6, 2026

El hecho de asumir la presidencia de la Sociedad Española de Diabetes (SED) en esta etapa supone, ante todo, recoger el testigo en un periodo de expansión y crecimiento de las actividades de la sociedad. El trabajo desarrollado en los últimos años por el Dr. Francisco Javier Ampudia y por la Junta Directiva saliente ha situado a nuestra sociedad científica en un momento de fortaleza institucional y científica, pero también como una organización nuclear en todo lo que se refiere a la atención a las personas con diabetes. Pocas veces se inicia un mandato con un escenario tan favorable. La SED es hoy una organización dinámica, abierta, con un fuerte crecimiento de socios, una mayor proyección internacional, y una visión cada vez más integradora del cuidado de la diabetes.

Por eso, este nuevo periodo no se plantea como un cambio de rumbo, sino como la continuidad de un proyecto común de todos sus miembros. Hay líneas que están en pleno funcionamiento, y que se deben seguir reforzando, y hay otras en las que conviene profundizar y desarrollar nuevas facetas. Ante todo, tenemos nuevos retos que la realidad de la diabetes en el siglo XXI nos obliga a poner sobre la mesa. Este artículo pretende compartir con todos los lectores, y especialmente con las personas con diabetes, esa mirada: dónde estamos, qué retos tenemos por delante, y cuáles son las grandes oportunidades de los próximos años.

La realidad de la diabetes hoy

La diabetes es uno de los grandes problemas de salud de nuestro tiempo. Su prevalencia sigue creciendo en España y en el mundo, especialmente la diabetes tipo 2, muy ligada al aumento de la obesidad, al sedentarismo y al envejecimiento poblacional. La diabetes tipo 1, aunque menos frecuente, también sigue siendo un problema de salud muy relevante, sobre todo en población más joven, y plantea retos específicos debido a sus características.

Al mismo tiempo, estamos viviendo una transformación profunda del propio manejo de la enfermedad. Los fármacos más recientemente desarrollados, con beneficios que van más allá del control glucémico, esto es cardiovasculares, renales y metabólicos, los avances en monitorización continua de glucosa, y los sistemas híbridos de asa cerrada han modificado en pocos años lo que entendemos por una atención de calidad a las personas con diabetes. La incorporación de la posibilidad del cribado de la diabetes tipo 1 en estadios preclínicos, junto con las primeras terapias capaces de modificar la historia natural de la enfermedad, abren nuevos horizontes en la prevención.

Esta transformación convive con otros grandes desafíos. Solo como ejemplos, podemos mencionar el problema de la equidad en el acceso, y también el desarrollo e implantación de una medicina personalizada de precisión en el manejo clínico de las personas con diabetes. Por ejemplo, debemos enfrentar los problemas de equidad en el acceso a la innovación, y debemos contribuir a hacer visible esta problemática y colaborar en la implantación del acceso equitativo para todas las personas con diabetes de nuestro país. En el tema de la personalización del cuidado, cada vez será menos aceptable un mismo patrón terapéutico para todos, y se hace aún más necesario un abordaje adaptado a las características, los riesgos y las preferencias de cada persona.

A estos retos se suman la sostenibilidad del propio sistema sanitario, la necesidad de reforzar la educación terapéutica, y de integrar mejor la atención entre niveles asistenciales y entre especialidades. Aquí, debemos hacer mención específica del rol central de nuestra enfermería en el manejo global de la persona con diabetes, más allá de sus tareas educativas. Son, todos ellos, grandes retos que el siglo XXI plantea a la diabetología.

Hacia dónde queremos caminar

Frente a este escenario, la Junta Directiva está trabajando en la definición de las acciones prioritarias que marcarán el trabajo y el rumbo de la SED en los próximos años. Ya hemos reflexionado sobre los grandes ejes de actuación que vertebrarán el mandato, además de concretar algunos de los ámbitos transversales esenciales para llevarlo a cabo. Se trata de priorizar las acciones más importantes y factibles, y que permitan la participación activa de los socios, especialmente a través de los grupos de trabajo.

LA EQUIDAD EN EL ACCESO A UNA ATENCIÓN DE CALIDAD ES  OTRO GRAN RETO EN LA DIABETES EN NUESTRO PAÍS

Impulsar la investigación

La promoción de la investigación es una de las grandes señas de identidad de la SED, y así debe seguir siendo en los próximos años. Tenemos la fortuna de contar con un ecosistema investigador consolidado, en el que el Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), y los grupos de investigación vinculados a la sociedad ocupan un lugar central. Sobre esta base, queremos seguir tendiendo puentes entre la investigación más básica y la traslacional y clínica, y reforzar la colaboración entre la investigación en diabetes y otras áreas de conocimiento.

Una atención especial merece la evidencia generada en la práctica clínica real. Nuestro sistema sanitario produce cada día una enorme cantidad de información, y tenemos la responsabilidad de aprovecharla en beneficio de las propias personas con diabetes. El uso de grandes bases de datos, las tecnologías ómicas y, cada vez más, la inteligencia artificial, nos deberían permitir identificar mejor las características de cada persona (fenotipos), estratificar su riesgo, anticipar las complicaciones, y avanzar hacia una medicina realmente personalizada.

La investigación no debe quedar confinada a los grupos ya consolidados. Es imprescindible que los profesionales jóvenes encuentren en la SED un espacio natural para iniciar y desarrollar su trayectoria investigadora, con programas de acompañamiento activo, y la oferta de oportunidades de participación en iniciativas, principalmente a través de los grupos de trabajo.

No debemos olvidar la importancia de dar continuidad al registro de diabetes tipo 1 que, sin duda, debe seguir siendo una acción prioritaria de la SED. Dicho registro es una oportunidad de generación de nuevas acciones de investigación, y de posibles colaboraciones nacionales e internacionales.

Apostar por la excelencia profesional y el talento

La segunda gran línea de actuación sitúa en primer plano a todos los profesionales que participan en el cuidado de las personas con diabetes. La excelencia profesional pasa por una formación continuada de calidad. Mención especial merece la educación terapéutica como pilar estructurado del sistema, y el reconocimiento claro del papel de la enfermería especializada en diabetes. Todo ello debe ser visible en la oferta formativa de la SED, en los grupos de trabajo, en el programa del Congreso anual de la Fundación SED, y en los proyectos colaborativos con otras sociedades.

Una prioridad, como he mencionado previamente, es la apuesta por los profesionales jóvenes. Necesitamos generar entornos atractivos para que las nuevas generaciones encuentren posibilidades de desarrollo profesional dentro de la SED, con todas las acciones de apoyo necesarias y, sobre todo, oportunidades reales de liderazgo en los grupos de trabajo y en la propia gobernanza de la sociedad. La SED del futuro se construye, en buena parte, con quienes hoy son residentes y profesionales en formación, o bien aquellos que están dando sus primeros pasos como facultativos especialistas, como enfermeras, o como investigadores, sin olvidar el resto de perfiles profesionales.

Al mismo tiempo, queremos reforzar la naturaleza multidisciplinar de la sociedad. El cuidado de la diabetes implica a profesionales de endocrinología y nutrición, atención primaria, enfermería especializada, pediatría, cardiología, nefrología, oftalmología, podología, salud mental, nutrición y muchas otras disciplinas. Todas deben considerar a la SED como un espacio propio y común, y todos ellos deben encontrar en ella oportunidades concretas de desarrollo profesional y de participación.

Avanzar hacia un modelo asistencial integrado

Cómo llevamos a cabo el mejor cuidado a las personas con diabetes en el siglo XXI debería ser objeto de una reflexión profunda. La SED quiere y debe contribuir activamente a la definición del modelo asistencial para la diabetes. Este marco debería garantizar la equidad en el acceso a la innovación terapéutica y tecnológica, el refuerzo de las acciones de prevención y detección precoz, tanto en diabetes tipo 1 como en tipo 2, y en las complicaciones asociadas. Además, debe articular de forma efectiva el trabajo entre los diferentes ámbitos asistenciales, especialmente con el de la atención primaria de salud.

Seguiremos trabajando en propuestas que aborden aspectos concretos, como hemos hecho con temas como el hospital de día de diabetes, o la prevención de la diabetes. Nuestro objetivo común debe ser el de garantizar la calidad de la atención que recibe una persona con diabetes en cualquier entorno.

Una dimensión clave de este recorrido es el lugar de la persona con diabetes en la toma de decisiones. El cuidado del siglo XXI no se entiende sin la voz activa del paciente, y para ello debemos ir de la mano de todas las organizaciones de personas con diabetes, con la FEDE a la cabeza.

Reforzar la visibilidad y la voz institucional de la SED

Un cuarto eje responde a la necesidad de que la SED sea una voz reconocible en los diferentes foros sobre diabetes y sobre políticas sanitarias, tanto a nivel estatal como autonómico. Queremos consolidar una interlocución estable con las administraciones, con las sociedades científicas hermanas, con otros agentes del sistema sanitario, y con las asociaciones de personas con diabetes. Y queremos hacerlo desde la independencia, el rigor científico y el compromiso con la ciudadanía.

Esta presencia institucional debe ir acompañada de una proyección pública más amplia. La diabetes sigue siendo, en buena medida, una condición con insuficiente visibilidad en la sociedad, a pesar de su impacto sanitario, económico y humano. La SED debe contribuir activamente a su visibilización, con mensajes claros, basados en la evidencia, dirigidos tanto a los profesionales como a la población general, y con una presencia mediática y digital en consonancia con la dimensión del problema de salud que la diabetes representa en la sociedad.

Las palancas que lo hacen posible

Estos cuatro grandes ejes, que hemos expuesto en los apartados previos, se apoyan en tres ámbitos transversales. El primero es la comunicación, entendida en un sentido amplio. La SED necesita una estrategia de comunicación interna que mantenga a los socios bien informados y conectados con la actividad de la sociedad, y una estrategia de comunicación externa que proyecte de forma clara nuestra voz hacia las administraciones, los medios y la sociedad en general. Dentro de este ámbito ocupa un lugar muy especial el Congreso anual de la Fundación SED, que es la mayor expresión de marca de nuestra sociedad: un espacio único de encuentro científico, de formación, de proyección institucional, y de relación entre nuestros miembros. Queremos seguir cuidándolo, renovándolo, y haciéndolo aún más atractivo para todos los perfiles profesionales que cuidan a las personas con diabetes.

El segundo ámbito transversal son las alianzas estratégicas. La diabetes ya no se entiende desde una única especialidad, ni una única perspectiva. Nuestro trabajo conjunto con otras sociedades, como la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica, las sociedades de atención primaria (SEMERGEN, SEMFyC, SEMG), y otras sociedades científicas, es fundamental. Aquí de nuevo, mencionar las asociaciones de personas con diabetes como compañeras de camino. Queremos consolidar y ampliar esta red, en particular en torno al modelo asistencial, los documentos de consenso, los registros y las iniciativas formativas. Además, queremos seguir reforzando la dimensión internacional, especialmente con la European Association for the Study of Diabetes (EASD), la International Diabetes Federation (IDF), y las otras sociedades de referencia con las que la SED ha colaborado en estos últimos años.

El tercer ámbito transversal, y probablemente el más importante, es la participación de los socios. Una sociedad científica solo tiene sentido si es de sus miembros, y para sus miembros. Queremos abrir canales estables de escucha de los socios, dinamizar los grupos de trabajo, y facilitar que cualquier socio con interés y compromiso pueda contribuir activamente a la vida de la sociedad. La gobernanza de la SED debe sentirse cercana, transparente y abierta.

Una sociedad con un enorme potencial

Más allá de los objetivos y de las acciones concretas, conviene recordar algo fundamental: la SED cuenta hoy con un potencial extraordinario para afrontar este escenario. Tenemos una base científica de primer nivel, con investigadores reconocidos internacionalmente y con una capacidad demostrada de generar impacto internacional. Tenemos una masa societaria amplia, diversa y en crecimiento, con cada vez mayor presencia de profesionales de distintas disciplinas y de las nuevas generaciones. Contamos con alianzas estratégicas sólidas con las principales sociedades nacionales e internacionales, y con las asociaciones de personas con diabetes. Tenemos una Fundación activa, como instrumento de muchas de las acciones de la sociedad, especialmente uno de los congresos de diabetes más importantes en el marco europeo. Y tenemos, sobre todo, un compromiso profundo con las personas con diabetes, que son y deben seguir siendo el centro de todo lo que hacemos.

El reto es estar a la altura de ese potencial. Y eso solo será posible trabajando juntos: la Junta Directiva, los grupos de trabajo, las sociedades aliadas, los profesionales jóvenes, los investigadores, la enfermería y, en definitiva, los propios socios. Las grandes sociedades científicas, como nos recordaba en su artículo de despedida el Dr. Ampudia, solo avanzan cuando sus miembros comparten conocimiento, compromiso y una visión común al servicio de las personas con diabetes. Esas palabras resumen muy bien el espíritu con el que afrontamos esta nueva etapa.

 

Conclusiones

  1. La SED comienza esta etapa desde una posición de fortaleza institucional, científica y como la sociedad de todos los profesionales que trabajan en diabetes, gracias al trabajo desarrollado en los últimos años.
  2. Los retos del siglo XXI exigen una respuesta colectiva y un plan de acción.
  3. Los próximos años se articularán en torno a cuatro grandes ejes: impulsar la investigación, apostar por la excelencia profesional y el talento, avanzar en la innovación asistencial, y reforzar la visibilidad institucional de la sociedad.
  4. La comunicación y el Congreso FSED, las alianzas estratégicas y la participación activa de los socios son las palancas que mueven estos ejes.
  5. El éxito de esta etapa dependerá, sobre todo, de la implicación de todos los miembros de la sociedad, con la Junta Directiva a la cabeza.