La diabetes tipo 2 (DT2) se ha convertido en una de las principales epidemias del siglo XXI.
La diabetes tipo 2 (DT2) se ha convertido en una de las principales epidemias del siglo XXI.
La diabetes tipo 1, tradicionalmente considerada como una enfermedad de inicio repentino en niños y adolescentes, es ahora entendida como un proceso autoinmune progresivo que puede desarrollarse de manera silenciosa durante varios años antes de su diagnóstico clínico.
Las personas con discapacidad intelectual (DI) presentan un mayor grado de vulnerabilidad, además de una menor protección frente a diversas situaciones patológicas tales como la diabetes mellitus.
Según los datos más recientes del Atlas de la diabetes 2025 de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), cerca de dos millones de jóvenes menores de 20 años conviven con la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) a nivel mundial, con 200.000 nuevos diagnósticos cada año.
Las personas con diabetes enfrentan múltiples decisiones diarias relacionadas con su autogestión y autocuidado.
El abordaje de las patologías crónicas, donde se incluye a la diabetes, implica la integración de aspectos relacionados con la prevención, la atención integral, la continuidad asistencial y, sobre todo, el protagonismo del paciente (donde se debe tener en cuenta aspectos sociales y psicológicos de éste).
La Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica y compleja que afecta a millones de personas en el mundo y que no solo requiere de un compromiso por parte de la persona con DM2, sino también de un entorno familiar y social de la misma.
A nivel mundial, las enfermedades crónicas se consideran un problema de salud pública en aumento.
La Diabetes es una enfermedad crónica (para toda la vida) y compleja que puede afectar a todo tipo de personas, edades y condiciones.
Es conocido que la educación en diabetes (ED) favorece el autocuidado y ha demostrado disminuir las complicaciones y mejorar la sobrevida.