Actividad Física y Ejercicio en Personas con Diabetes
Según las recomendaciones actuales para el autocuidado de la salud en personas con diabetes (PcD), las intervenciones sobre el estilo de vida —incluyendo la alimentación, la actividad física, el ejercicio y el manejo del estrés— constituyen una de las estrategias más eficaces para mejorar el control glucémico, habitualmente evaluado mediante la hemoglobina glicosilada (HbA1c) (1). En este contexto, tanto la actividad física como el ejercicio físico se consideran herramientas fundamentales para el manejo integral de la diabetes (2).
Aunque ambos términos suelen utilizarse indistintamente, conviene diferenciarlos: La actividad física engloba cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que implique un gasto energético, mientras que el ejercicio físico es una modalidad específica de actividad física, planificada, estructurada y repetitiva, cuyo objetivo es mejorar o mantener la condición física, como la fuerza muscular, la resistencia cardiorrespiratoria o la flexibilidad (3).
La incorporación de estas estrategias de autocuidado puede reducir significativamente el impacto personal de la diabetes. Sin embargo, para obtener el máximo beneficio, tanto la alimentación como la actividad física deben adaptarse a las características individuales de cada persona, ya que la respuesta del organismo a la insulina, la dieta o la actividad física puede variar considerablemente entre individuos (4). Por este motivo, el control glucémico adquiere una especial relevancia durante la práctica de ejercicio físico y también durante las actividades cotidianas, ya que permite ajustar de forma más segura el tratamiento, prevenir episodios de hipoglucemia o hiperglucemia y favorecer un mejor control de la enfermedad.
LA ACTIVIDAD FÍSICA DEBE ADAPTARSE A LAS CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES DE CADA PERSONA, YA QUE LA RESPUESTA DEL ORGANISMO A LA INSULINA, LA DIETA O LA ACTIVIDAD FÍSICA PUEDE VARIAR CONSIDERABLEMENTE ENTRE INDIVIDUOS
Herramientas de salud digital durante la práctica de actividad física
A pesar de los beneficios demostrados de la actividad física, la mayoría de las PcD, especialmente los más jóvenes, no alcanzan los niveles mínimos recomendados (5). Entre las principales razones se encuentran las dificultades para mantener un adecuado control glucémico antes, durante y después de la actividad física, así como el miedo a sufrir episodios de hipoglucemia (6).
En este contexto, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) destaca el papel de los sistemas de monitorización continua de glucosa como herramientas de gran utilidad para practicar actividad física de forma más segura. Estos dispositivos permiten conocer la evolución de los niveles de glucosa en tiempo real, facilitando ajustes en las dosis de insulina y en la ingesta de hidratos de carbono, además de ayudar a prevenir hipoglucemias, especialmente las que pueden aparecer horas después del ejercicio (7).
Sin embargo, la respuesta glucémica tras la práctica de actividad física no es igual para todas las personas ni para todas las actividades. Factores como el tipo de ejercicio realizado, su intensidad o su duración pueden influir de forma significativa en los niveles de glucosa. Por ello, las herramientas de salud digital que integran información sobre la diabetes con datos relacionados con la actividad física —como el número de pasos, la frecuencia cardíaca o el gasto energético— pueden proporcionar información muy valiosa para personalizar las decisiones terapéuticas y favorecer un mejor autocuidado (8).
Claves para elegir una herramienta digital útil en el manejo de la diabetes
Existen en el mercado aplicaciones de actividad física que están diseñadas para registrar y monitorizar aspectos relacionados con un estilo de vida activo. Permiten recopilar información sobre el número de pasos, la frecuencia cardíaca, el gasto energético o la duración e intensidad de la actividad realizada, lo cual puede favorecer la adopción y el mantenimiento de conductas beneficiosas para la salud, como la práctica regular de actividad física o la mejora de la condición física (9).
Sin embargo, en el contexto de la diabetes, la práctica de actividad física o ejercicio físico supone un reto añadido, ya que puede provocar cambios importantes en los niveles de glucosa. Ajustar correctamente las dosis de insulina, planificar la ingesta de hidratos de carbono o prevenir episodios de hipoglucemia durante y después del ejercicio son decisiones que con frecuencia se toman mediante ensayo y error.
Así, son necesarias aplicaciones específicas para diabetes, que puedan aportar un valor añadido al combinar información metabólica y datos de actividad física, facilitando recomendaciones más personalizadas y adaptadas a cada situación. Además, la integración con sensores de glucosa y dispositivos portátiles permite disponer de información más completa para apoyar la toma de decisiones durante la práctica de ejercicio (8).
LA PRÁCTICA DE ACTIVIDAD FÍSICA O EJERCICIO FÍSICO SUPONE UN RETO AÑADIDO, YA QUE PUEDE PROVOCAR CAMBIOS IMPORTANTES EN LOS NIVELES DE GLUCOSA
A continuación, en la Figura 1 se muestra una serie de aplicaciones diseñadas para orientar a las PcD durante períodos de actividad física o ejercicio, combinando información específica sobre la diabetes con fuentes de datos de aptitud física.

Interpretar tendencias sin obsesionarse con los datos
Las herramientas digitales pueden ayudar a las PcD a comprender mejor cómo influyen la alimentación, el tratamiento o la actividad física en sus niveles de glucosa. Sin embargo, el valor de estas tecnologías no reside en acumular datos de forma constante, sino en utilizarlos para identificar patrones y tendencias que faciliten el autocuidado y la toma de decisiones.
Diversos estudios muestran que las PcD valoran especialmente aquellas aplicaciones que presentan la información de forma sencilla, personalizada y útil para su vida cotidiana. Por el contrario, el exceso de información, la necesidad de registrar datos de manera continua o las herramientas poco adaptadas a las necesidades individuales pueden generar frustración y dificultar su uso a largo plazo (10).
Por tanto, la tecnología debe entenderse como una aliada que nos permita conocer mejor la respuesta individual al ejercicio, la alimentación o el tratamiento, y favorecer decisiones más seguras e informadas en el manejo de la diabetes (1).

Conclusiones
- La actividad física es una herramienta fundamental para el control y el autocuidado de la diabetes.
- La respuesta de la glucosa al ejercicio es individual, por lo que el seguimiento glucémico resulta esencial para una práctica segura.
- Las aplicaciones específicas para diabetes aportan más información útil que las herramientas generales de actividad física al integrar datos sobre glucosa, tratamiento y ejercicio.
- El valor de la salud digital no está en recopilar más datos, sino en ayudar a interpretar tendencias y patrones.
- La tecnología puede convertirse en una aliada para tomar decisiones más seguras e informadas durante la práctica de actividad física.
Bibliografía
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