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Terapia génica en diabetes tipo 1: del laboratorio a los ensayos clínicos en humanos

Joel Montané Mogas.
Investigador principal y profesor titular en la Facultad de Ciencias de la Salud, Blanquerna, Universitat Ramon Llull.
Grupo de Trabajo de Experimentación Básica (SED).
Oct 26, 2026

La terapia génica ha constituido durante décadas una de las grandes promesas de la medicina moderna. La idea es conceptualmente poderosa: en lugar de tratar los síntomas de una enfermedad, modifica las instrucciones genéticas de las células para corregir el problema en su origen. Sin embargo, el camino entre el laboratorio y las personas con diabetes ha sido largo y, en muchos casos, muchísimo más complejo de lo esperado.

¿Qué es la terapia génica y por qué interesa en diabetes tipo 1?

El cuerpo humano funciona siguiendo instrucciones escritas en el ADN: los genes. En la diabetes tipo 1 (DM1), el problema no es un gen defectuoso —como ocurre en otras enfermedades genéticas— sino que el sistema inmunitario, las defensas de nuestro cuerpo, destruye por error las células beta del páncreas, que son las únicas capaces de producir insulina de forma natural. Sin ellas, la glucosa se acumula en sangre y la persona con diabetes necesita inyecciones de insulina durante toda la vida. Aunque la causa no es genética, la terapia génica puede usar el lenguaje del ADN para dar nuevas instrucciones a células sanas y compensar así la pérdida de las células beta. Se han explorado tres grandes estrategias: convertir otros tejidos del cuerpo, como el músculo, en productores de insulina; frenar el ataque autoinmune modificando genéticamente células del sistema inmunitario para que dejen de atacar el páncreas; o proteger y regenerar las propias células beta. Estas estrategias no son excluyentes y es posible que en el futuro deban combinarse.

Para introducir estas instrucciones al interior de las células se utilizan vectores: pequeños vehículos —habitualmente virus modificados para que sean inofensivos— capaces de introducir material genético dentro de las células a las que van dirigidos. Una vez dentro, la célula lee esas instrucciones y empieza a fabricar la proteína deseada. El tipo de vector más utilizado actualmente es el virus adenoasociado o AAV. Se escoge este vector porque tiene muy buenas características de seguridad para su uso en humanos. Terapias génicas basadas en AAV ya están aprobadas para diversas enfermedades: una forma hereditaria de ceguera, la atrofia muscular espinal en lactantes, o la distrofia muscular de Duchenne, entre otras. En conjunto, existen actualmente más de 200 ensayos clínicos en curso basados en vectores AAV (1).

Del laboratorio a la clínica: un campo en aceleración

Antes de que cualquier terapia génica llegue a un paciente con diabetes, debe demostrar su beneficio y sus riesgos en modelos animales. En el campo de la diabetes, esta fase ha sido extraordinariamente prolífica durante los últimos veinte años. Se han probado con éxito distintas estrategias en ratones diabéticos: convertir a células del hígado o del intestino en productoras de insulina, proteger las células beta del páncreas frente al ataque del sistema inmunitario, o transformar otras células para que actúen como si fueran células beta. En ratones, varias de estas estrategias han logrado normalizar la glucosa en sangre de forma sostenida, revertir la diabetes ya establecida e incluso prevenir su desarrollo (2).

Sin embargo, llevar estos resultados del laboratorio a personas con diabetes ha sido mucho más lento de lo esperado. Las razones son múltiples: el organismo humano es mucho más complejo que el del ratón, el sistema inmunitario reacciona de forma distinta, los requisitos de seguridad para tratar personas son mucho más estrictos, y producir el vector en las cantidades y con la calidad necesarias para uso clínico es un reto tecnológico en sí mismo. Durante años, el campo avanzó en los laboratorios sin dar el salto a la clínica, pero esto ha cambiado en 2026.

De los animales a las personas con diabetes: las estrategias en clínica

En 2026, por primera vez, tres estrategias de terapia génica para la DM1 han llegado a la fase clínica en humanos.

El primero, y más avanzado, es KRIYA-839, desarrollado por la empresa biotecnológica Kriya Therapeutics a partir de la tecnología del grupo de la Dra. Fàtima Bosch en el Centro de Biotecnología Animal y Terapia Génica (CBATEG) de la Universitat Autònoma de Barcelona. Se administra mediante una inyección intramuscular e introduce dos genes en las células musculares del paciente con diabetes: el gen de la insulina y el de la glucoquinasa (GK), una proteína que actúa como sensor de glucosa (3). La combinación de ambos genes crea un sistema que, cuando la glucosa en sangre sube, el músculo lo detecta, produce insulina y hace bajar la glucosa. Cuando los niveles de glucosa son normales, el sistema permanece en reposo. Esto reduce el riesgo de bajadas de glucosa (Figura 1). Los datos del grupo de la Dra. Bosch demostraron que una única inyección en el músculo normalizaba la glucosa en sangre en ratones diabéticos, mejoraba el control glucémico a largo plazo y no provocaba bajadas de glucosa (4). Estos resultados se confirmaron posteriormente en perros con diabetes: una única inyección intramuscular fue suficiente para mantener niveles normales de glucosa en sangre durante más de 8 años, sin necesidad de insulina, sin bajadas de glucosa y sin medicación inmunosupresora (5,6). Su fase clínica en humanos, el ensayo PROGRESS, incluirá adultos con DM1 que recibirán esta inyección única y serán seguidos durante un año, con el objetivo de comprobar su seguridad y si mejora el control de la glucosa en sangre. El objetivo declarado a largo plazo es que las personas con diabetes no necesiten insulina (3).

El segundo ensayo es IMMUNOSTEM, impulsado por la empresa Altheia Science, y sigue una lógica completamente distinta: en lugar de crear una fuente alternativa de insulina, su objetivo es detener el ataque autoinmune antes de que destruya por completo las células beta del páncreas (7). Para ello, se extraen células madre —células capaces de convertirse en distintos tipos de células defensivas— del propio paciente con diabetes, se modifican genéticamente para que frenen el ataque autoinmune, y se reintroducen en el organismo. El ensayo está actualmente seleccionando personas con diabetes, con un seguimiento previsto hasta agosto de 2029.

Finalmente, merece mención especial UP421, desarrollado por Sana Biotechnology, cuyos resultados en una única persona con diabetes con 14 meses de seguimiento han demostrado que células productoras de insulina de donante, modificadas genéticamente para que el sistema inmunitario no las reconozca como extrañas, pueden sobrevivir y funcionar sin necesidad de medicación inmunosupresora (8). A diferencia de IMMUNOSTEM, las células modificadas son de donante y no del propio paciente con diabetes, lo que implica un perfil inmunológico distinto.

Lo que todavía no sabemos: las preguntas pendientes

Sería irresponsable presentar estos avances sin hablar de los retos que quedan por superar. Son reales y no menores.

La reacción del sistema inmunitario frente al vector. Aunque los AAV tienen muy buenas características de seguridad, el sistema inmunitario puede reaccionar contra él. Por ello, los tres ensayos contemplan algún tipo de medicación para controlar esta reacción, siguiendo la experiencia de otras terapias génicas ya utilizadas en humanos (9).

La durabilidad. Los AAV no modifican de forma permanente el ADN de la célula, por lo que la producción de insulina podría disminuir con el tiempo. El músculo adulto es relativamente estable, pero no hay datos en humanos a largo plazo. Si la eficacia disminuyera, ¿podría repetirse la inyección? Las reacciones previas del sistema inmunitario frente al vector podrían dificultarlo. En IMMUNOSTEM, el vector sí modifica de forma permanente el ADN de las células, lo que en principio garantiza un efecto más duradero, pero requiere un seguimiento más prolongado.

El control de la glucosa en situaciones reales. Este reto es específico de KRIYA-839. El páncreas regula la insulina respondiendo a múltiples señales del cuerpo: la glucosa en sangre, pero también los aminoácidos de los alimentos, las hormonas intestinales o el sistema nervioso. El músculo modificado genéticamente con el gen de la insulina y con el de la GK, en cambio, solo detecta el nivel de glucosa en sangre. ¿Será suficiente ante el ejercicio intenso, una infección o el estrés? El ensayo PROGRESS deberá responder a esta pregunta. IMMUNOSTEM y UP421, al preservar o recuperar las propias células beta, mantienen el sistema natural de regulación del páncreas, lo que en teoría es una ventaja.

El coste. Las terapias génicas aprobadas hasta hoy tienen precios muy elevados para el sistema público (10). Las tres estrategias son tratamientos de una sola administración, lo que en principio resulta más económico a largo plazo que un tratamiento crónico, pero si llegarán a estar disponibles en la sanidad pública y a qué precio es algo que todavía está por determinar.

LO QUE SÍ PUEDE AFIRMARSE ES QUE 2026 MARCA UN  PUNTO DE INFLEXIÓN: POR PRIMERA VEZ, VARIAS ESTRATEGIAS DE TERAPIA GÉNICA PARA LA DM1 HAN CRUZADO SIMULTÁNEAMENTE EL UMBRAL DE LA  INVESTIGACIÓN CLÍNICA EN HUMANOS

¿Cuándo podría llegar esto a la consulta?

La respuesta honesta es que el camino es largo: tras los ensayos actuales serán necesarios estudios en más personas con diabetes, y si los resultados son positivos, los organismos reguladores —como la Agencia Europea del Medicamento— deberán revisarlos y aprobarlos antes de que el tratamiento pueda estar disponible en los hospitales. Cada paso lleva años.

Lo que sí puede afirmarse es que 2026 marca un punto de inflexión: por primera vez, varias estrategias de terapia génica para la DM1 han cruzado simultáneamente el umbral de la investigación clínica en humanos. Hasta hace poco, todo esto era biología molecular en un laboratorio o resultados en modelos animales. Ahora son ensayos con personas con diabetes. No es lo mismo.

«En la comunidad de DM1 estamos acostumbrados a escuchar que esto llegará en 10 o 15 años. Es muy emocionante poder decir que ahora mismo esto está ocurriendo de verdad.»

Jeremy Pettus, endocrinólogo de la Universidad de California San Diego e investigador principal del ensayo PROGRESS. Congreso ATTD 2026, Barcelona.

 

Conclusiones

  • En 2026, tres estrategias de terapia génica han cruzado simultáneamente el umbral de la investigación clínica en DM1: KRIYA-839 (músculo como productor de insulina), IMMUNOSTEM (freno del ataque autoinmune) y UP421 (células productoras de insulina de donante modificadas genéticamente). Es la primera vez que esto ocurre.
  • Quedan preguntas fundamentales por responder —duración del efecto, respuesta inmune, control glucémico en situaciones reales y coste— y el camino hasta la práctica clínica es largo: cada fase de desarrollo lleva años, a los que se suman la revisión por parte de los organismos reguladores y la evaluación por los sistemas sanitarios para que el tratamiento llegue a las personas con DM1.
  • Es un avance real. No es la cura. Pero por primera vez, la terapia génica en DM1 se aplica a personas con diabetes.

 

Bibliografía

  1. Geng G, Xu Y, Hu Z, Wang H, Chen X, Yuan W, et al. Viral and non-viral vectors in gene therapy: current state and clinical perspectives. EBioMedicine. agost de 2025;118:105834. doi:10.1016/j.ebiom.2025.105834 PubMed PMID: 40602323; PubMed Central PMCID: PMC12271757.
  2. Khartabil N, Avoundjian A. Gene Therapy and Diabetes: A Narrative Review of Recent Advances and the Role of Multidisciplinary Healthcare Teams. Genes. 20 de gener de 2025;16(1):107. doi:10.3390/genes16010107
  3. Pettus J. Gene therapy for type 1 diabetes: the PROGRESS study. Dins. Barcelona: Medscape; 2026. Disponible a: https://www.medscape.com/viewarticle/gene-therapy-be-studied-treating-type-1-diabetes-2026a10009xh?form=fpf
  4. Mas A, Montané J, Anguela XM, Muñoz S, Douar AM, Riu E, et al. Reversal of Type 1 Diabetes by Engineering a Glucose Sensor in Skeletal Muscle. Diabetes. 1 de juny de 2006;55(6):1546-53. doi:10.2337/db05-1615
  5. Callejas D, Mann CJ, Ayuso E, Lage R, Grifoll I, Roca C, et al. Treatment of Diabetes and Long-Term Survival After Insulin and Glucokinase Gene Therapy. Diabetes. 1 de maig de 2013;62(5):1718-29. doi:10.2337/db12-1113
  6. Jaén ML, Vilà L, Elias I, Jimenez V, Rodó J, Maggioni L, et al. Long-Term Efficacy and Safety of Insulin and Glucokinase Gene Therapy for Diabetes: 8-Year Follow-Up in Dogs. Mol Ther Methods Clin Dev. 15 de setembre de 2017;6:1-7. doi:10.1016/j.omtm.2017.03.008 PubMed PMID: 28626777; PubMed Central PMCID: PMC5466581.
  7. Altheia Science. A first-in-human clinical trial using a gene therapy with patient’s own stem cells to treat early type 1 diabetes (IMMUNOSTEM). ClinicalTrials.gov; 2025. Identifier: NCT06938334 [Internet]. Clinical Trials Register; 2026. Disponible a: https://clinicaltrials.gov/study/NCT06938334
  8. Carlsson PO, Hu X, Scholz H, Ingvast S, Lundgren T, Scholz T, et al. Survival of Transplanted Allogeneic Beta Cells with No Immunosuppression. N Engl J Med. 4 de setembre de 2025;393(9):887-94. doi:10.1056/NEJMoa2503822
  9. Ertl HCJ. Immunogenicity and toxicity of AAV gene therapy. Front Immunol. 2022;13:975803. doi:10.3389/fimmu.2022.975803 PubMed PMID: 36032092; PubMed Central PMCID: PMC9411526.
  10. Iglesias-Lopez C, Agustí A, Vallano A, Obach M. Current landscape of clinical development and approval of advanced therapies. Mol Ther Methods Clin Dev. 10 de desembre de 2021;23:606-18. doi:10.1016/j.omtm.2021.11.003 PubMed PMID: 34901306; PubMed Central PMCID: PMC8626628.