La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por la destrucción autoinmune de las células beta pancreáticas, lo que conduce a una deficiencia absoluta de insulina.
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por la destrucción autoinmune de las células beta pancreáticas, lo que conduce a una deficiencia absoluta de insulina.
Los avances en el tratamiento de la diabetes con el desarrollo de nuevas y mejores insulinas, los sistemas de monitorización continua de glucosa y las cada vez mejores sistemas automáticos de administración de insulina han facilitado de forma importante la obtención de un mejor control de la glucosa con un menor riesgo de hipoglucemia en los pacientes con diabetes tipo 1.
Si el título de este artículo cambiase solo en la última palabra y fuese “Utilidad actual de los iSGLT2 en personas con diabetes tipo 2” (DM2) la respuesta sería clara: mejoran en control glucémico reduciendo la HbA1c, ofrecen beneficios renales, cardíacos y reducen la mortalidad.
Actualmente, y desde hace ya un tiempo, se habla mucho de la dieta mediterránea y los beneficios que conlleva para la salud.
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se caracteriza por la destrucción autoinmune de las células pancreáticas productoras de insulina.
La relación entre la diabetes y las infecciones es compleja y, además, bidireccional.
Desde tiempos prehistóricos, el cuidado ha sido una práctica esencial para la supervivencia de nuestra especie.
La diabetes tipo 1, tradicionalmente considerada como una enfermedad de inicio repentino en niños y adolescentes, es ahora entendida como un proceso autoinmune progresivo que puede desarrollarse de manera silenciosa durante varios años antes de su diagnóstico clínico.
La insulina inhalada se plantea como una alternativa prometedora para el tratamiento de personas con diabetes mellitus tipo 1, especialmente en pacientes que presentan dificultades con las inyecciones múltiples.
El trastorno del espectro del autismo (TEA) es un trastorno del neurodesarrollo con una prevalencia creciente (1 de cada 100 personas según Autism Europe, uno de cada 36 niños según el Centro de Control de Enfermedades y Prevención Americano) (Center of Disease Control and Prevention, CDC) cuyos primeros síntomas aparecen antes de los tres años de edad.