En el ámbito de la salud pública, la información es el recurso más valioso para la toma de decisiones.
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La diabetes es una enfermedad crónica de elevada prevalencia que tiene un impacto significativo no solo en el ámbito sanitario, sino también en la calidad de vida de las personas que la padecen, sus familias y la sociedad en general.
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad autoinmune que aparece en individuos genéticamente predispuestos tras posibles desencadenantes ambientales desconocidos.
El envejecimiento es un proceso natural y continuo, caracterizado por la acumulación de daños a nivel molecular, que produce una disminución gradual del control metabólico y de las capacidades físicas y mentales.
La lactancia materna (LM) ha sido ampliamente ignorada durante las últimas décadas por la práctica médica, lo que ha llevado a la suposición de que puede sustituirse por productos artificiales sin consecuencias negativas.
La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad genética principalmente conocida por la enfermedad pulmonar, que es la principal causa de fallecimiento y complicaciones.
Históricamente, la alimentación en diabetes se ha abordado desde un modelo prescriptivo y normativo, centrado casi exclusivamente en el control glucémico.
Pocas herramientas han transformado tanto la manera en que nos informamos sobre salud como las redes sociales.
La Diabetes Mellitus constituye uno de los principales desafíos sanitarios a nivel mundial por su elevada prevalencia y por las complicaciones sistémicas asociadas.
Las personas con diabetes (PcD) necesitan adquirir conocimientos y habilidades prácticas para monitorizar sus niveles de glucosa, adaptar su alimentación y, en muchos casos, administrarse insulina varias veces al día.