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¿Qué es la salud digital para las personas con diabetes?

Dra. Marta Camacho Cardeñosa.
Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba.
Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
Jul 16, 2026

Las personas con diabetes (PcD) necesitan adquirir conocimientos y habilidades prácticas para monitorizar sus niveles de glucosa, adaptar su alimentación y, en muchos casos, administrarse insulina varias veces al día. Este manejo constante de la enfermedad comienza, en ocasiones, desde edades tempranas, lo que puede suponer un importante desafío para niños y adolescentes, especialmente durante etapas clave de desarrollo. Todo ello puede generar estrés emocional y afectar tanto a las relaciones sociales como al entorno familiar, favoreciendo sentimientos de frustración, culpa, miedo o desesperanza (1).

En este contexto, las herramientas de salud digital pueden convertirse en un apoyo útil para mejorar el autocuidado y el manejo global de la enfermedad (2).

En PcD, la salud digital hace referencia al uso de herramientas tecnológicas que facilitan el control y seguimiento de la enfermedad, con el objetivo de reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida (1). Dentro de este concepto se incluyen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la salud móvil (mHealth) y la salud electrónica (eHealth). El rápido avance tecnológico de la última década ha favorecido que estas herramientas formen parte de la vida cotidiana, aumentando así su potencial utilidad en el manejo de la diabetes (1).

¿En qué puede ayudarme la salud digital en mi día a día?

Las intervenciones basadas en salud digital han demostrado efectos positivos tanto en el manejo clínico de la diabetes como en la experiencia de los propios pacientes. Diversos estudios muestran mejoras en la calidad de vida, en la comunicación con los profesionales sanitarios y en la adherencia a las recomendaciones terapéuticas y de autocuidado. Además, estas herramientas contribuyen a aumentar el conocimiento y la conciencia sobre la enfermedad.

Muchas de estas tecnologías permiten una comunicación más directa con el paciente y ofrecen retroalimentación inmediata sobre diferentes aspectos del tratamiento. Gracias a ello, facilitan la toma de decisiones y ayudan a modificar conductas relacionadas con la alimentación, la actividad física o la adherencia terapéutica (1).

Este tipo de intervenciones también puede favorecer hábitos de vida más saludables, especialmente en relación con la alimentación y el ejercicio físico (3). Asimismo, los sistemas de monitorización continua de glucosa (MCG) y las plataformas de telemedicina se han asociado con una mejor percepción de calidad de vida y un impacto positivo en el bienestar psicológico y emocional de los pacientes (3).

En conjunto, estas soluciones digitales pueden desempeñar un papel relevante en el fomento del autocuidado, la educación diabetológica y la adherencia al tratamiento, contribuyendo a mejorar el control glucémico (3). Un mejor control de la glucosa puede reducir el riesgo de episodios graves de hipoglucemia e hiperglucemia y favorecer un manejo más seguro de la enfermedad tanto a corto como a largo plazo. Además, algunos estudios también describen beneficios sobre otros parámetros clínicos, como la hemoglobina glicosilada (HbA1c), la presión arterial o el peso corporal (1).

A ello se suma que muchas de estas intervenciones podrían representar estrategias coste-efectivas dentro del manejo integral de la diabetes (1).

DIVERSOS ESTUDIOS MUESTRAN MEJORAS EN LA CALIDAD DE  VIDA, EN LA COMUNICACIÓN CON LOS PROFESIONALES SANITARIOS Y EN LA ADHERENCIA A LAS RECOMENDACIONES TERAPÉUTICAS Y DE AUTOCUIDADO

¿Y qué dicen los pacientes?

Las PcD que utilizan herramientas digitales para el manejo de su enfermedad suelen mostrar una actitud positiva hacia su uso, especialmente porque les ayudan en tareas de automonitorización y seguimiento diario de la enfermedad. Entre las funciones más valoradas destacan aquellas que relacionan los niveles de glucosa con aspectos como la alimentación o la actividad física (4).

Según diferentes estudios, los usuarios consideran que estas herramientas pueden ayudarles a alcanzar objetivos de salud, mejorar el autocuidado y favorecer el control glucémico (2). Además, muchos pacientes perciben que estas aplicaciones facilitan la toma de decisiones relacionadas con su atención sanitaria y mejoran la comunicación con los profesionales de la salud (1).

Sin embargo, las PcD también destacan algunos aspectos fundamentales para mantener el uso de estas tecnologías: que sean fáciles de utilizar, que no requieran demasiado tiempo para registrar información y que no sustituyan el contacto humano con el personal sanitario (2).

¿Todo son beneficios en el uso de la salud digital?

La respuesta es no. A pesar de los avances tecnológicos, todavía existe un número importante de PcD que no logra alcanzar sus objetivos terapéuticos ni mejorar sus resultados de salud, especialmente cuando estas herramientas se utilizan de forma aislada y sin acompañamiento profesional (1). En este escenario, el papel de enfermería resulta especialmente relevante. Los profesionales de enfermería ya desempeñan funciones clave en educación diabetológica, seguimiento y apoyo continuo al paciente, por lo que también pueden facilitar la incorporación efectiva de estas tecnologías en la práctica diaria.

Para ello, resulta importante valorar inicialmente el nivel de conocimientos digitales del paciente y ofrecer formación práctica y apoyo técnico desde las primeras visitas. Este acompañamiento debería mantenerse de forma continuada para resolver dudas, reforzar la motivación y favorecer la adherencia. Por este motivo, los modelos híbridos —que combinan herramientas digitales y seguimiento humano regular— parecen ser los más adecuados.

Además, no todas las herramientas digitales ofrecen la misma experiencia de uso. Algunas aplicaciones pueden resultar complejas, generar una cantidad excesiva de información difícil de interpretar o presentar problemas técnicos que dificultan su utilización continuada (4).

La sobrecarga de información es uno de los aspectos que más frustración genera entre los usuarios. También son frecuentes las dificultades técnicas, la falta de tiempo o la necesidad de introducir datos manualmente de forma constante. Por ello, muchos pacientes prefieren sistemas automatizados de registro de datos, ya que requieren menos esfuerzo y tiempo. Sin embargo, estos sistemas tampoco están exentos de problemas, como fallos técnicos o pérdidas de información relacionadas con la aplicación utilizada (4).

LOS PROFESIONALES DE ENFERMERÍA YA DESEMPEÑAN FUNCIONES CLAVE EN EDUCACIÓN DIABETOLÓGICA, SEGUIMIENTO Y APOYO CONTINUO AL PACIENTE, POR LO QUE  TAMBIÉN PUEDEN FACILITAR LA INCORPORACIÓN EFECTIVA DE  ESTAS TECNOLOGÍAS EN LA PRÁCTICA DIARIA

¿Qué aspectos podrían asegurar el éxito cuando hablamos de salud digital?

La continuidad en el uso de estas herramientas es uno de los factores que más influye en la obtención de beneficios sobre la salud de las PcD. En este sentido, la facilidad de uso es uno de los elementos más importantes para garantizar su mantenimiento a largo plazo. Otros factores relevantes son la personalización, la retroalimentación continua y la integración de los datos con los sistemas sanitarios (2).

La personalización, además, parece ser una característica fundamental para mejorar la experiencia de uso (3). Las necesidades de los pacientes pueden variar según la edad, el contexto social o el tipo de diabetes.

Por ejemplo, los adolescentes suelen responder mejor a estrategias basadas en mensajes de texto, gamificación o dinámicas más interactivas, como ocurre con herramientas tipo Sweet Talk (1). Por el contrario, los adultos pueden beneficiarse más de sistemas integrados con MCG o plataformas de telemedicina.

La experiencia del usuario también puede verse condicionada por factores sociales, culturales y económicos. Por ello, estas herramientas deberían adaptarse al contexto cultural y lingüístico de cada persona.

Además, algunas barreras socioeconómicas podrían reducirse mediante iniciativas como programas de préstamo de dispositivos, acceso a conectividad en centros sanitarios o versiones simplificadas para pacientes con dispositivos antiguos o acceso limitado a internet (2).

Por último, la personalización también debería tener en cuenta el tipo de diabetes y las necesidades específicas de cada paciente (4):

  • Las PcD tipo 2, por ejemplo, no siempre necesitan monitorización diaria de glucosa y, en muchos casos, siguen tratamiento oral.
  • En cambio, las PcD tipo 1 requieren monitorización frecuente y tratamiento con insulina, por lo que pueden beneficiarse de herramientas más avanzadas, como calculadoras de bolo o gráficos que relacionen la ingesta de hidratos de carbono, la dosis de insulina y los niveles de glucosa.

 

Conclusiones

  • La salud digital puede mejorar el autocuidado y el control glucémico de las PcD, especialmente cuando facilita la monitorización continua y la toma de decisiones en tiempo real.
  • Las herramientas digitales no deben sustituir al seguimiento sanitario presencial, sino integrarse en modelos híbridos que combinen tecnología y acompañamiento profesional.
  • La facilidad de uso, la personalización y la adaptación cultural y generacional son factores esenciales para mantener la adherencia y el uso continuado de estas aplicaciones.
  • El exceso de información y los problemas técnicos pueden generar frustración y abandono, por lo que la simplicidad y la integración automática de datos son aspectos prioritarios.
  • El papel de enfermería y de los profesionales sanitarios es clave para formar, acompañar y ayudar a los pacientes a incorporar estas tecnologías de manera segura y efectiva.

Marta Camacho Cardeñosa desarrolla su actividad investigadora en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC, Córdoba, España), en el ámbito de las enfermedades metabólicas y el envejecimiento. Sus líneas de trabajo incluyen el estudio de intervenciones no farmacológicas y el desarrollo de aplicaciones digitales basadas en inteligencia artificial para la integración del ejercicio físico en el manejo clínico de la obesidad y la diabetes.

 

Bibliografía

  1. Jawad M, Afaq S, Hussain S, Jamal SF, Haq ZU, Hussain A, et al. Effect of digital interventions on adherence to the management of type 1 diabetes mellitus patients: a systematic review. BMC Endocr Disord. 30 de diciembre de 2025;25(1):293. doi:10.1186/s12902-025-02100-1 PubMed PMID: 41462455; PubMed Central PMCID: PMC12752127.
  2. Saraguro Betancourt R, Mina Caicedo MT, Francisco-Pérez J. User experiences and perceptions on the use of digital health technologies in the management of type 2 diabetes: an integrative systematic review. Front Clin Diabetes Healthc. 3 de febrero de 2026;7. doi:10.3389/fcdhc.2026.1750055.
  3. Thanthrige A, Wickramasinghe N. Digital Health Solutions for Type 2 Diabetes and Prediabetes: Systematic Review of Engagement Barriers, Facilitators, and Outcomes. JMIR Diabetes. 12 de marzo de 2026;11(1):e80582. doi:10.2196/80582.
  4. Patail K, Pai HH, Greenfield G, Hayhoe B, Majeed A, Neves AL, et al. What are the perceptions and experiences of adults using mobile applications for self-management in diabetes? A systematic review [Internet]. 1 de enero de 2025. doi:10.1136/bmjopen-2024-086671.