La tecnología aplicada a la diabetes ha marcado un antes y un después en el tratamiento de nuestros pacientes.
La tecnología aplicada a la diabetes ha marcado un antes y un después en el tratamiento de nuestros pacientes.
Según las recomendaciones actuales para el autocuidado de la salud en personas con diabetes (PcD), las intervenciones sobre el estilo de vida —incluyendo la alimentación, la actividad física, el ejercicio y el manejo del estrés— constituyen una de las estrategias más eficaces para mejorar el control glucémico, habitualmente evaluado mediante la hemoglobina glicosilada (HbA1c).
Las personas con diabetes (PcD) necesitan adquirir conocimientos y habilidades prácticas para monitorizar sus niveles de glucosa, adaptar su alimentación y, en muchos casos, administrarse insulina varias veces al día.
Desde la aparición del primer iPhone en 2007, el uso de los teléfonos inteligentes ha ido creciendo de manera exponencial, existiendo actualmente casi 4000 millones de usuarios de estos dispositivos a nivel mundial.
La diabetes tipo 2 (DM2) se asocia, por su prevalencia y cronicidad, a muchas complicaciones, ingresos hospitalarios y costes derivados.
La calidad de las apps se puede describir en función del contenido, apariencia y multimedia, navegación, estructura, diseño, y singularidad. Para facilitar este trabajo, han surgido diversas iniciativas públicas y privadas, con el objetivo de clasificar, enumerar, aclarar y orientar en el uso de las aplicaciones en salud
Las apps evolucionarán hacia la proactividad, dejarán de ser solamente receptoras de información y pasarán a ser herramientas que ofrecen información y sugerencias personalizadas al usuario.
Las aplicaciones predictoras de glucosa son aplicaciones que permiten predecir la glucosa utilizando herramientas de “data mining” y “machine learning»…