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Fumar con diabetes
Esfuma los malos humos
El consumo de tabaco y la diabetes son dos problemas sanitarios importantes, cuya gravedad se potencia cuando coinciden en la misma persona. El tabaco puede incrementar el riesgo de aparición de la diabetes cuando ésta ya existe, puede favorecer la aparición precoz y la progresión acelerada de sus complicaciones.

DRA. ISABEL CIENFUEGOS
Experta en tabaquismo por SEPAR. Servicio de Neumología Hospital 12 de Octubre (Madrid)
Actualmente el tabaquismo está considerado una enfermedad adictiva crónica por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con una prevalencia del 33 por ciento en la población mundial y del 30 por ciento en España; un porcentaje que también se da entre personas con diabetes.

Se sabe con certeza que el tabaco es dañino para la salud, tanto para los fumadores como para las personas de su entorno (fumadores pasivos). En el humo del cigarrillo se han llegado a identificar numerosas sustancias tóxicas de las que más de 70 son carcinógenas y otras tantas dañan la pared de los vasos y los bronquios. El tabaquismo es responsable directo de algunos cánceres como el de pulmón, boca y laringe y esófago, pero está relacionado con muchos otros tipos de cáncer como el de mama, el de colon, el de vejiga o el de páncreas. Otros daños producidos por el tabaco son los pulmonares, (el tabaco es responsable de la EPOC que padece el 10 por ciento de los españoles entre 40 y 80 años); los que afectan al corazón, a las arterias y a los vasos en general; así como al aparato digestivo, al feto y a los neonatos de fumadoras.
Falso mito
Existe la creencia errónea de que el tabaco puede ayudar a controlar la diabetes, mediante el control del peso. Esta falsa idea puede contribuir a una mayor resistencia a dejar de fumar por parte de los diabéticos. Nada más lejos de la verdad. En una revisión sistemática de todo el material científico se evidencia que el hábito de fumar se ha asociado con un aumento de riesgo de padecer diabetes tipo 2, en parte debida a la nicotina, ya que produce resistencia a la insulina. Además, también está demostrada la alteración del perfil lipídico que se asocia al tabaquismo. 

También se ha constatado que las personas con diabetes fumadoras llevan una vida menos activa. En dichos pacientes, estos mismos factores serían causa de un peor control. Y este mal control se relaciona con la cantidad de tabaco consumida, y se daría también, en menor grado, en fumadores pasivos. 


Por otro lado, el tabaco produce múltiples daños cardiovasculares. Favorece la hipertensión sistémica, aumenta el riesgo de obstrucción arterial, infartos de miocardio, accidentes vasculares cerebrales, aneurismas arteriales y ateromatosis en general, favoreciendo la aparición temprana de estas patologías en los pacientes diabéticos y aumentando su gravedad. También el daño microvascular se potencia en los fumadores diabéticos con todas sus secuelas como la nefropatía y la neuropatía.

Cómo abandonarlo

El tabaquismo es una adicción, pero también un mal hábito. Probablemente, el gesto más repetido a lo largo de la vida de un fumador de larga duración sea el de encender un cigarrillo. Por lo tanto, el tratamiento del tabaquismo debe de dirigirse tanto a la dependencia como al cambio de conducta (hábito) si se quiere lograr el fantástico abandono definitivo. 

Abandonar el tabaco es un proceso con diferentes fases desde que se empieza a considerar (precontemplación), pasando por la toma de la decisión de hacerlo (contemplación) hasta que esa decisión es firme y tiene un plazo menor de un mes (acción). Está demostrado que conocer los daños producidos por el tabaco permite avanzar en este proceso, sobre todo en personas con diabetes.  
Desde el inicio del proceso es conveniente  hacer una lista con los motivos personales para dejar de fumar, entre los que puede figurar el mejor control de la diabetes y una lista de dificultades personales y estrategias para superarlas.
Síndrome de abstinencia
A partir de este punto, se puede realizar un registro de cigarrillos consumidos detallando las situaciones concretas en las que se fuma con la sensación previa y posterior al consumo. Esto permite conocer mejor el hábito y diseñar más estrategias para romperlo, cambiando lugares, compañías o el hecho de fumar por otra actividad, como salir a dar un paseo o realizar un trabajo manual, lo que nos ayudará a disminuir el consumo y a estar preparados para el día D (día de abandono total).

Asimismo, puede ser necesario tratar específicamente el síndrome de abstinencia física si es muy importante, con síntomas tales como deseo compulsivo de fumar, irritabilidad y cambios de humor o insomnio, que comprometan el resultado e impidan el abandono. Para ello pueden utilizarse chicles, parches o pastillas de nicotina sin necesidad de prescripción médica. 

También disponemos actualmente de medicación muy eficaz como el Bupropion y el Vareniclide,  para los casos en que sea necesaria. Esta medicación es más útil si se administra en el contexto de una consulta de tabaquismo bajo supervisión de un médico experto. Así, si el abandono no se logra por los propios medios, puede pedirse este tipo de atención profesional en el contexto asistencial más cercano.

En Madrid hay una Unidad de la Tabaquismo muy importante, dependiente de la Comunidad, con el teléfono 900303530. También existen programas telemáticos, es decir, a distancia, como el que ofrece el Hospital Carlos III con el que se puede contactar a través del correo libresintabaco@salud.madrid.org. Por último en el teléfono 010 se puede preguntar por los recursos tanto presenciales como “on line” de la comunidad de Madrid. Servicios similares se ofrecen en todas las comunidades.
Déjalo, todo son ventajas
Afortunadamente la mejora del control de la diabetes y los riesgos vasculares empiezan a disminuir inmediatamente después del abandono del tabaco. 

Otros riesgos, como el cancerígeno o el de padecer EPOC también disminuyen gradualmente. La ganancia de peso, si existe, se puede controlar ajustando la dieta y el ejercicio, y en cualquier caso sería menos nociva que continuar fumando. 

Sabemos que dejar de fumar es la medida más eficaz para la mejora de la salud que se puede tomar. ¿Por qué no hacer un intento cuanto antes?
LOS BENEFICIO DE "CORTAR" CON EL TABACO
A corto plazo:
  • Mejora de la circulación.
  • Mejora el olfato y el sabor de los alimentos.
  • El nivel de monóxido de carbono en sangre se reduce.
  • El pulso y la presión arterial se normaliza.
  • La respiración es más fácil.
A largo plazo:
  • Después de 10-15 años de haber dejado de fumar, el riesgo de fallecer por un cáncer de pulmón es de un 30-50 por ciento menos que los que siguen fumando.
  • Déjalo antes de quedarte embarazada: impedirás que tu bebé no gane peso durante la gestación, además de otros riesgos.
Autor : DRA. ISABEL CIENFUEGOS (Experta en tabaquismo por SEPAR. Servicio de Neumología Hospital 12 de Octubre (Madrid))
Fecha creación : Miércoles, 28 de agosto de 2013
Última actualización : Miércoles, 28 de agosto de 2013
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